Pequeños milagros que te hacen la vida…

Quisiera compartirles algo que me pasó el fin de semana que me hizo sentir MUY bien, contenta, y me dejó esperanzas en el mundo. 

Les recuerdo vivo en Estados Unidos, en LA para ser exactos. Llevo apenas aquí desde diciembre del 2016, por lo que me toca todo esto del racismo y xenofobia que ha incrementado gracias al actual presidente. De hecho, he leído a varios han tenido experiencias muy fuertes de racismo y me da entre miedo y coraje. 

Pues bueno, el sábado fuimos a Newport a conocer un lugar que se llama Javier’s, obviamente mexicano. Estábamos mi marido, un amigo y yo. Como ya habíamos comido, nos sentamos en la barra para los tragos coquetos y la plática agusto. Ahí estuvimos como 5 horas. 

De pronto siento que me tocan mi hombro, volteo y una señora tipo de 60 y tantos con su marido, me pregunta si puede dejar su martini en mi lugar porque no tienen donde dejarlo. Obviamente estaban parados, no tenían dónde sentarse. Qué hacen? A mi en mi casa, y estoy segura que en la de ustedes, nos enseñaron que si hay alguien “mayor” se le da el asiento. Se lo ofrecí y la mujer estaba super apenada, hasta me agarró de los hombros deteniéndome como para que no me levantara. Le dije que no había ningún problema, que además ya llevaba mucho tiempo sentada. No que no, por favor, que pena (obvio todo en inglés) hasta que le dije: ok, tómelo como de que compartiremos el asiento Usted y yo, así que ahora a Ud. le toca sentarse. 

Ya me levanté y me preguntó: 

– where are you from? 

– Mexico City – please, can I give you a hug for this gesture? 

Y que me abraza sin más, no saben que abrazo tan bonito. Lo recibí con muchísimo cariño. Hasta ganas de llorar me dieron, se los juro. 

De ahí nos quedamos platicando con ellos como media hora hasta que nos fuimos. Ella se llama Cathy, y es de Texas. Vive con su esposo en Long Beach pero con las tormentas que hubieron hace algunas semanas, su casa se vio afectada y el seguro los reubicó por un tiempo en Newport. Nos despedimos con otro abrazo, le di las gracias y le dije que eso significaba mucho para mi. No sé si me entendió. No sé si se dio cuenta de que me hizo sentir en casa, de pensar que hay gente hermosa que aunque no te conozca, quiere estar bien y quiere que los demás estén bien. Tal vez sea una burrada pero me hizo el día entero y agradezco por vivir este tipo de experiencias justo en estos tiempos con tanto odio y violencia. 

Espero que también, ustedes como yo, nos encontremos con más gente así.

Que tengan buen inicio de semana! 

Muchos besos a donde estén!! 😘😘😘

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