Y siempre estás tú

Después de muchos años, varios meses, ir y venir, compromisos mal logrados, besos dados, imaginados y no recibidos, historias con otros personajes, vueltas a la página constantes… ¿es posible que después de tanto tiempo siga habiendo algo?

¿Cómo saber si aún hay algo y no es mera necedad de nuestra parte?  ¿Qué es lo que nos detiene a darnos una oportunidad? Sólo ver qué pasa… ¿Es miedo? ¿De qué nos estamos perdiendo? Algo debe de haber que sigue ahí… silencioso pero presente.

Parece que todo el mundo se da cuenta de ello menos nosotros.

Entrar a un lugar y buscarte, saber que estás del otro lado y hacer como que no tuve intención de encontrarte; claro, ni tú a mí. Esos pretextos de toparnos por el pasillo con cualquier frase, un roce, una frase perdida y alguna vez hasta un beso.

¿Es curiosidad? ¿Necedad? ¿Irnos a lo seguro? No sé qué es y por alguna extraña razón me gustaría definirlo para saber por dónde caminar… si a tu lado fijándome por dónde vas o simplemente hacerlo en otra dirección.

Y por más que me he hecho la idea de que no sucederá nada, algo pasa que me haces pensar de nuevo en ti, en lo que me haces sentir y saber que absolutamente nadie ha provocado estas cosas en mi. Tal vez por eso no dejo de pensar y en darle mil y un vueltas.   Puedo estar en mi zona de Comfort, en un proceso difícil de reconstrucción, quizá estar con otra persona que sí se dio la oportunidad de estar aquí… pero apareces y algo haces, no sé si estás consciente de ello pero algo hay alrededor que no me dejas opción a no pensar en ti.

 

 

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Quieres un cambio? Comienza por ser agradecido.


Me gusta pensar que en la vida todo es un ciclo. Así como hay tiempos de absoluta felicidad, también existen esas “rachas” que muchas veces no les ves fin. 

Cuando sientes que no te puede ir peor, te llueve sobre mojado. Lo tomamos como una prueba que nos da la vida para darnos cuenta si somos merecedores de un premio por venir, esperanos una recompensa que mitigue los sacrificios que estamos haciendo y sobretodo, sintiendo. 

De hecho, en el catolisismo se habla mucho del sufrimiento y del sacrificio como caminos y procesos para poder ser feliz.

Yo no soy religiosa, aviso. Hasta el momento no comparto ninguna afinidad con ninguna religión, tal vez con el budismo pero me siento aún verde en el tema. Más que definirme como una creyente de “X” religión, me siento más cómoda (y coherente) expresando que soy una persona espiritual. 

Las palabras “castigo”, “recomepensa”, “sacrificio”, “sufrimiento”, no son parte del vocabulario que quiero que rija mi existencia y supongo que tú estarás de acuerdo.

Tampoco soy una especie de pastor, de líder, ni mucho menos de un líder de opinión. Sin embargo, yo pasé por lo mismo que tú, de caer una y otra vez. De pensar de qué sirve aguantar tanto si no se ve que algo bueno salga de tanto problema. Por lo mismo, quiero compartirte algo que a mí me ha funcionado y que ha sido visible para que cosas positivas comiencen a suceder. 

Primero, necesitamos:

1. Un cuaderno de pasta roja (sí, roja, no rosa, no naranja, no blanco, roja).

2. Una pluma roja.

Recuerdas cuando eras pequeño y solías escribir tu diario de todo lo que te pasaba cada noche? O seguramente sabías de alguien que lo hacía rigurosamente todos los días. Pues ahora haremos lo mismo con 3 condiciones:

a) Todos los días, usando la pluma roja, escribirás al menos 3 cosas por la que estés agradecido en ese día. Sé específico.

b) Siempre comoenza tus oraciones con “Yo Soy” o “Yo Estoy”.

c) Jamás de los jamases te quejes ni muestres ningún sentimiento negativo en este cuaderno. Todo debe ser positivo, por más mínimo que sea.

Te daré algunos ejemplos:

– Yo estoy agradecida por haber visto a mis amigos, tíos, etc, que hacía mucho tiempo no veía y me hizo sentir muy querida.

– Yo soy feliz por haber compartido la noticia de que próximamente seré tía.

– Yo soy feliz por haber logrado que me aceptaran en la mestría. 

– Yo estoy muy agradecida con mi equipo de trabajo de la oficina por los resultados que se han logrado. 

Si deseas describir tu sentimiento positivo y extenderte escribiéndolo, mucho mejor. Escribe diario, es más, ponle fecha a cada cosa que escribes. Conviértelo en un hábito. Mientras más agradezcas, hasta la más mínima cosa que haya pasado en tu vida, más resultados podrás experimentar. No tendrás que esperar más de dos semanas para que comiencen a suceder cosas buenas en tu vida. Desde gente que te expresará sentimientos positivos, hasta oportunidades que se abrirán frente a ti en todos los ámbitos de tu vida. 

Es cuestión de no irte a dormir con lo negativo del día sino de cambiar de chip y no sólo pensar en pedir, pedri y pedir. No tenemos que pedir nada. La vida lo que nos presenta es lo que necesitamos, no lo que queremos o creemos necesitar.


La palabra “gracias” es tan poderosa que si aprendemos a usarla y sentirla en nuestro día a día, te dará muchas sorpresas regalándote experiencias que jamás pensaste llegarían a tu vida. 

Todo se manifestará.
NAMASTÉ.