Y siempre estás tú

Después de muchos años, varios meses, ir y venir, compromisos mal logrados, besos dados, imaginados y no recibidos, historias con otros personajes, vueltas a la página constantes… ¿es posible que después de tanto tiempo siga habiendo algo?

¿Cómo saber si aún hay algo y no es mera necedad de nuestra parte?  ¿Qué es lo que nos detiene a darnos una oportunidad? Sólo ver qué pasa… ¿Es miedo? ¿De qué nos estamos perdiendo? Algo debe de haber que sigue ahí… silencioso pero presente.

Parece que todo el mundo se da cuenta de ello menos nosotros.

Entrar a un lugar y buscarte, saber que estás del otro lado y hacer como que no tuve intención de encontrarte; claro, ni tú a mí. Esos pretextos de toparnos por el pasillo con cualquier frase, un roce, una frase perdida y alguna vez hasta un beso.

¿Es curiosidad? ¿Necedad? ¿Irnos a lo seguro? No sé qué es y por alguna extraña razón me gustaría definirlo para saber por dónde caminar… si a tu lado fijándome por dónde vas o simplemente hacerlo en otra dirección.

Y por más que me he hecho la idea de que no sucederá nada, algo pasa que me haces pensar de nuevo en ti, en lo que me haces sentir y saber que absolutamente nadie ha provocado estas cosas en mi. Tal vez por eso no dejo de pensar y en darle mil y un vueltas.   Puedo estar en mi zona de Comfort, en un proceso difícil de reconstrucción, quizá estar con otra persona que sí se dio la oportunidad de estar aquí… pero apareces y algo haces, no sé si estás consciente de ello pero algo hay alrededor que no me dejas opción a no pensar en ti.

 

 

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Simplemente Gracias.

Les escribo para decirles que por fin estoy ya donde tengo que estar, de vuelta en mi casa.

Les quiero agradecer a todos los que se tomaron la molestia de escribirme ofreciéndome ayuda económica, dándome ánimos, preguntando si estaba bien… de verdad no saben lo que significó para mi ver la cantidad de muestras de cariño e interés que, sinceramente, no pensé que iba a ser tanto!

Han sido días muy complicados para mi, sobretodo emocionalmente. A muchos no pude contestarles porque de verdad, no tienen idea la cantidad de mensajes que he recibido. No fue por falta de interés.

Por lo pronto, tengo la obligación moral de avisarles que ya estoy de vuelta, y NO gracias al Consulado de México, que con tristeza vi que la seguridad de nuestra gente NO les importa.

Estoy “bien”, y lo escribo entre comillas porque aunque regresé, Diego me quitó muchas cosas en el camino: mi paz, mi autoestima, mi dignidad, mi seguridad, mi vida en México, me alejó de mi círculo social… y obviamente, se lavó las manos. Tiempo, no hay más.

Gracias a toda mis amistades en Los Angeles que, sin conocerme, me aceptaron y me brindaron toda la ayuda posible. Me dieron hasta de comer y por ustedes es que estoy de vuelta en mi casa. No tienen idea de lo que significan para mi., Flor, Nayeli, Chris, Krizia, mis dos Monis, Nini, Cindy, Alex, Agustino, Matias, Gloria, Sayde, Ana Ceci, Vero, Azenette, Lucero, Magaly, Mafer, Mario, Natalie, Norma, Inga, Vange, Carlita, Salma, Clara, Kurtis, Laura… si me falta alguien no me odien.

Y obviamente al DVC (Centro de Violencia Doméstica), no tengo idea qué hubiera hecho sin ustedes.

Y sobretodo, GRACIAS a Aline Fernández y Diego Cantú, porque me abrieron los ojos y me enseñaron que la envidia, el egoísmo, la cero empatía, el nulo respeto, el “qué dirán, la hipocresía y el utilizar a las personas (especialmente a sus hijos) es algo que JAMAS voy a volver a permitir en mi vida. Hoy puedo decir que si, la gente mala sí existe.

México, renaces por 2a vez!

Hace 32 años, un 19 de Septiembre de 1985, nuestro país sufrió uno de los sismos más fuertes que hayamos imaginado.

Yo tenía 4 años. No recuerdo haber sentido el temblor pero a mis padres mirando las noticias y en una histeria indescriptible.

Mi abuela vivía en uno de los multifamiliares de Juárez y se había derrumbado por completo.

Fueron 3 días de angustia. Uno de ellos, mis papás no tuvieron con quién encargarme y me llevaron al lugar. Lo recuerdo perfectamente. Escombros por todos lados, todo gris, no todas las perdonas tenían cubrebocas, algunas improvisaron con paliacates para cubrirse la cara. Yo sólo veía a mi mamá llorando y mi tío acercándose para decirnos “seguimos sin encontrarla”.

Tres días pasaron cuando en medio de los escombros escucharon un ruido… un perro. Mi abuela, como muchos de nosotros, estaba siempre con “La Negra”, una hermosa cocker que fue su compañera a todos lados.

Un perro? En serio? Después de tres largos días?

Las autoridades querían meter ya la maquinaria pesada. La gente, en medio de protestas, solicitaron más tiempo, todos convencidos de que habrían más personas vivas atrapadas y que agotar hasta el último recurso era la opción.

“La Negrita” salió. Mi papá la encontró. Estaba viva la pobre y muerta de miedo. Donde está “La Negra”, está Jenny (mi abuela). A buscar más horas!

No sé cuánto tiempo pasó, obvio no recuerdo, tendría que preguntarle a mis papás aunque todos estos recuerdos ya son muy subjetivos. El tiempo aunque decisivo, era lento y angustiando.

La encontraron! Jenny salió más de tres días después de haberse caído de un cuarto piso. tres personas más fueron encontradas pese a las nulas expectativas del gobierno.

El Universo me regaló 16 años más de convivencia con mi abuela.

Ahora, 32 años después, el Universo nos vino a recordar lo que no cosechamos. Había sido un México donde la sociedad sobrepasó al gobierno en su totalidad. Qué había quedado de esa hermandad de 1985????? NADA.

Dicen que el Universo es sabio y que si no aprendes la lección a la primera, la sigue repitiendo hasta que la entiendas.

La casualidad o destino, como mejor quiera cada uno llamarle, nos hizo recibir lo que muchos ya habían olvidado o lo que otros no habían vivido y no alcanzaban a comprender.

Estando fuera de casa, en otro país, recibí un mensaje por whatsapp de mi primo “están bien? Repórtense!”. No pensé en otra cosa que no fuera “tembló”. La fecha del 19 de septiembre no se olvida por más que quieras bloquearla.

En ese momento entró una llamada de mi papá casi llorando y gritando “tembló! Ví cómo se caía un edificio enfrente de mi y no me puedo comunicar con tu madre y tu hermano!”.

Mi angustia de imaginar lo que me acababa de decir y de no poder hacer nada e ir y correr a buscarlos me paralizó. Al menos saber que, aunque estuviéramos en países diferentes, pudo comunicarse conmigo, me daba cierta tranquilidad de saber que estaba bien. Asustado y muerto de miedo pero bien.

Fueron casi 2 horas para comunicarnos con mi mamá y hermano y saber que también estaban bien, y cerca de 8 horas para contactar a cada uno de mis amigos.

Una de mis amigas perdió su casa. No me contestaba porque estuvo corriendo de un lado a otros sacando a sus hijos chiquitos de la escuela y la casa, como pudo para llevarlos a un lugar seguro y sacar todo lo q pudiera para no perderlo.

Otra posteaba fotos de su sobrino que estaba desaparecido en el colegio que se derrumbó. Nadie sabía nada. Dos días después confirmaron que encontraron su cuerpecito pero que ya estaba en el cielo.

Llegué a mi casa y vi las noticias. Era peor de lo que me imaginaba. Me dijeron que el epicentro había sido en Puebla. Mi mejor amiga Gaby vive ahí. Le marqué y fueron 10 minutos angustiantes. Me contestó muy seria y apenas la escuché me eché a llorar como loca y apenas me oyó y también se soltó con el lagrimón. La recepción era muy mala y se cortó la llamada pero al menos ya sabía que estaba bien.

Otro de mis amigos no daba señales de vida hasta 6 horas después porque literal se pasó al edificio de a lado a remover escombros con sus manos y se fracturó un dedo ayudando.

La angustia de todas mis amigas mexicanas que vivimos fuera de nuestro país era que no todas habían podido localizar a sus familiares y ese incertidumbre nos estaba matando.

Ha pasado una semana exacta de este temblor. Una semana donde diario he querido enterarme de qué está pasando. Me siento impotente de no ayudar, culpable de no estar. Donar dinero se vuelve gratificante pero no es lo mismo si puedes meter las manos para apoyar.

Leo y escucho a mi familia y amigos, algunos muy animosos en querer seguir echando para adelante sin descansar; otros están tristes, agotados, cansados y no ven ya ni para dónde voltear.

No estoy ahí para abrazarlos ni ofrecerles mis manos. Ya pro to llegaré. Mientras tanto, solo me resta pensar que ahora si vamos a aprender bien la lección. Aprender que debemos de dejar de ser los típicos cangrejos y que forzosamente tenemos que ayudarnos los unos a los otros. Que tenemos que aprender a confiar y a tener fe en la persona de a lado. Que el ser desconocidos o el no caernos bien, no es motivo para cerrarnos las puertas. Y que SIEMPRE que sepamos que algo no está bien como sociedad, como proceso, e incluso como Gobierno, tenemos todo el poder para CAMBIARLO para nuestro absoluto beneficio.

Gracias Universo por enseñarnos a redefinir nuestras prioridades en la vida.

Gracias a la coincidencia de la tecnología que me permitió escuchar a mi papá.

Gracias a todas las personas que se buscaron entre sí preguntando si todos estaban bien

Gracias a todos los que, sin pensarlo dos veces, se metieron a los escombros a ayudar.

Gracias a los que se tomaron el tiempo, la paciencia y dedicación de organizar la ayuda y la información.

Gracias a todos aquellos que se pusieron a preparar sandwiches, tortas, cafés, paquetes de lunch para llevarlos al día siguiente y darle de comer a todos en la calle.

Gracias a los que recorrieron quien sabe cuantas tiendas buscando víveres y comprando todo

Lo que pensaron necesario para ayudar.

Gracias a los restaurantes que regalaron su comida a los que tenían hambre.

Gracias a los que acondicionaron sus espacios como albergues para la gente que no tenía dónde quedarse.

Gracias a todos los que recogieron animalitos perdidos y les han dado un techo y comida mientras encuentran a sus familias.

Gracias a los Topos, que nuevamente me quito el sombrero ante ustedes por la labor tan loable e incansable que hacen arriesgando sus vidas por los

demás.

Gracias a la Marina y al Ejército que siempre están ayudando en todos los desastes naturales de nuestro país.

Gracias a los que se pusieron a buscar entre sus closets ropa y juguetes para las personas que lo perdieron todo.

Gracias a los que manejaron durante horas en moto o en coche para llevar ayuda a donde se necesitara.

Gracias a los centros médicos, públicos y privados, que apoyaron a todo aquel que entraba a sus instalaciones.

Gracias a todos los ingenieros, arquitectos y estructuristas que se ofrecieron para revisar los hogares de las personas y su seguridad.

Gracias a todos los que se pusieron a recaudar dinero en los países donde estaban para enviarlo y ayudar.

Gracias a Chile, Japón, España, Francia, Panamá, a todoooooos por haber enviado rescatistas a ayudarnos y no dejarnos solos.

A todos los que organizaron centros de acopio en otros países y se han encargado de organizar su recepción y envío.

Gracias a esos perritos liderados por Frida, Logan, Evil, Manolo, Maya, etc. Que nos enseñan que si son nuestros mejores amigos y que les debemos más de lo que creemos.

A todos los que estando fuera de México, pudieron comprar su boleto de avión y se lanzaron para allá con la única motivación de ayudar.

Gracias a los rescatados que aguantaron horas y días entre los escombros porque nos enseñan lo que son ganas de vivir.

Gracias a todos los que han dado un abrazo amigo a todo aquel que lo necesita. Porque confortar a alguien y dar ánimos es algo invaluable.

Seguro olvido a miles de personas qué agradecer pero Gracias, Gracias y más Gracias por dar tanto a cambio de vivir!

Gracias por recordarnos lo que es cuidarnos los unos a los otros, lo que es el verdadero apoyo desinteresado, el valor de la vida, la necesidad de desapego ante lo material y lo que es una verdadera prueba de amor.

No saben lo CHINGÓN que se siente ser MEXICANO.

Quieres un cambio? Comienza por ser agradecido.


Me gusta pensar que en la vida todo es un ciclo. Así como hay tiempos de absoluta felicidad, también existen esas “rachas” que muchas veces no les ves fin. 

Cuando sientes que no te puede ir peor, te llueve sobre mojado. Lo tomamos como una prueba que nos da la vida para darnos cuenta si somos merecedores de un premio por venir, esperanos una recompensa que mitigue los sacrificios que estamos haciendo y sobretodo, sintiendo. 

De hecho, en el catolisismo se habla mucho del sufrimiento y del sacrificio como caminos y procesos para poder ser feliz.

Yo no soy religiosa, aviso. Hasta el momento no comparto ninguna afinidad con ninguna religión, tal vez con el budismo pero me siento aún verde en el tema. Más que definirme como una creyente de “X” religión, me siento más cómoda (y coherente) expresando que soy una persona espiritual. 

Las palabras “castigo”, “recomepensa”, “sacrificio”, “sufrimiento”, no son parte del vocabulario que quiero que rija mi existencia y supongo que tú estarás de acuerdo.

Tampoco soy una especie de pastor, de líder, ni mucho menos de un líder de opinión. Sin embargo, yo pasé por lo mismo que tú, de caer una y otra vez. De pensar de qué sirve aguantar tanto si no se ve que algo bueno salga de tanto problema. Por lo mismo, quiero compartirte algo que a mí me ha funcionado y que ha sido visible para que cosas positivas comiencen a suceder. 

Primero, necesitamos:

1. Un cuaderno de pasta roja (sí, roja, no rosa, no naranja, no blanco, roja).

2. Una pluma roja.

Recuerdas cuando eras pequeño y solías escribir tu diario de todo lo que te pasaba cada noche? O seguramente sabías de alguien que lo hacía rigurosamente todos los días. Pues ahora haremos lo mismo con 3 condiciones:

a) Todos los días, usando la pluma roja, escribirás al menos 3 cosas por la que estés agradecido en ese día. Sé específico.

b) Siempre comoenza tus oraciones con “Yo Soy” o “Yo Estoy”.

c) Jamás de los jamases te quejes ni muestres ningún sentimiento negativo en este cuaderno. Todo debe ser positivo, por más mínimo que sea.

Te daré algunos ejemplos:

– Yo estoy agradecida por haber visto a mis amigos, tíos, etc, que hacía mucho tiempo no veía y me hizo sentir muy querida.

– Yo soy feliz por haber compartido la noticia de que próximamente seré tía.

– Yo soy feliz por haber logrado que me aceptaran en la mestría. 

– Yo estoy muy agradecida con mi equipo de trabajo de la oficina por los resultados que se han logrado. 

Si deseas describir tu sentimiento positivo y extenderte escribiéndolo, mucho mejor. Escribe diario, es más, ponle fecha a cada cosa que escribes. Conviértelo en un hábito. Mientras más agradezcas, hasta la más mínima cosa que haya pasado en tu vida, más resultados podrás experimentar. No tendrás que esperar más de dos semanas para que comiencen a suceder cosas buenas en tu vida. Desde gente que te expresará sentimientos positivos, hasta oportunidades que se abrirán frente a ti en todos los ámbitos de tu vida. 

Es cuestión de no irte a dormir con lo negativo del día sino de cambiar de chip y no sólo pensar en pedir, pedri y pedir. No tenemos que pedir nada. La vida lo que nos presenta es lo que necesitamos, no lo que queremos o creemos necesitar.


La palabra “gracias” es tan poderosa que si aprendemos a usarla y sentirla en nuestro día a día, te dará muchas sorpresas regalándote experiencias que jamás pensaste llegarían a tu vida. 

Todo se manifestará.
NAMASTÉ.