Hoy ya me quiero y me amo…

A varios meses después del año más difícil de mi vida (sin exagerar), puedo darme cuenta de muchos cambios. Nunca había cambiado tanto en tan poco tiempo. Bien dicen que el ser humano aprende a golpes, en mi caso fue casi literal. Hubo un momento de mi vida, en el que pensé que no valía pena hacer absolutamente nada por seguir aquí. Ese pensamiento me carcomió el cerebro y el corazón. Me detuve a decirme a mi misma: ¿en qué carajos estás pensado? ¿Por qué? ¿Vale tanto la pena lo que él te ha hecho como pensar en terminarlo todo así?

Fue justo ese momento cuando busqué ayuda. Llegué a un Centro de Violencia Doméstica donde me apoyaron con terapias semanales, tanto individuales como grupales, me ayudaron a sacar lo que me atormentaba en ese momento y sobretodo, a darle nombre a cada una de las situaciones que estaba pasando por esos momentos.

Desde entonces no he dejado de pedir ayuda, primer cosa que aprendí a hacer, claro, aparte de recibirla. Siempre había sido autosuficiente, no me cansaba en ser independiente y hacérselo saber a los demás, hasta que entendí que yo no podía sola para empezar en este proceso y terminar el ciclo en el que estaba. Era demasiado fuerte para mi.  Me dejé ayudar como nunca lo había hecho en mi vida y cada oportunidad que se me ha atravesado por el camino, la he tomado. Todo esto se lo atribuyo a mi impaciencia, desesperación, y sobretodo, a las ganas de estar bien conmigo misma. El volverme a querer, a conocer, a saber que merezco merecer, a reinventarme y a no cargar con fantasmas del pasado, sobretodo con el último.

Hoy me di cuenta de que antes estaba “bien” conmigo misma. Viví casi 3 años con el ser humano más podrido que he conocido en el mundo, pero también mi gran maestro y el que me ha obligado a hacer todos estos cambios que eran, tanto necesarios como urgentes en mi vida. Me di cuenta que en este lapso de tiempo, me volví muy insegura, me dejé de querer y me estaba dejando caer.

“Si te dejas el pelo largo te vas a ver como enano”; “nunca te vas a encontrar a alguien mejor”; “nadie te va a querer como yo”; “todo tu círculo de amigos son unos nacos”; “te van a confundir con ellos”; “no sé por qué a ti la gente sí te quiere y a mi no”; “deberías pintarte el pelo”; “yo te escojo la ropa”; “nunca vas a ser como Gaby (con la que me ponía el cuerno)”; “es que Aline si se sabe organizar, no como tú, deberías de dejar que ella hiciera las cosas (su ex esposa, hablando sobre la mudanza de MI casa)… son uno de tantos comentarios que recibí todos los días. Era inminente que dejara de sentirme bien conmigo misma.  Siempre había algo malo que él me encontraba… siempre.

Me olvidé de mi para siempre amarlo a él. Me olvidé del tiempo y me dejé ir. Me perdí, esa es la realidad y no hay más qué decir.

Yo siempre fui la niña feita, medio gordita, que no sabía relacionarme. Nunca fui el tipo de niña que le llamara la atención a los niños. Al contrario. Nunca fui bonita. Más tarde fungí como la amiga de todos los hombres, la que daba consejos y los ayudaba en todo pero igual nadie quería conmigo nada. Después supe que era simpática y esa era una forma de llamar la atención de todos mis amigos hombres, lo que me llevó a ser como ellos, ruda, no dejada, que sí aguantaba, entrona, sin miedo, con “carácter”.

Con algunos cambios físicos me di cuenta que era no bonita, sino guapa, llamativa. Me empezaban a voltear a ver ya no como amiga. Aún así, solo me buscaban para un momento. Era como tener el trofeo de la chava que está entre puros hombres y justo uno me llevaba… después ya perdía importancia, ya estaba ganado. Esto me hacía sentir mal, no valorada, no querida y desechable. Nunca pasaba a más.

Hasta que me casé.  Aquí vi a alguien que sí quería estar conmigo siempre, que no se iba a zafar con un pretexto tonto, que sí le gustaba y sí me quería. Por eso dije que si. Pero nunca me fijé que ellos no sabían lo que querían, que no sabían el significado de un compromiso y nunca supieron qué iban a hacer conmigo. La idea de casarse suena atractiva mientras el romanticismo dura, después se volvió una carga. Ellos no sabían qué querían, y aunque yo sí lo sabía, yo no supe ver que ellos no estaban para eso.

Hoy me doy cuenta que por esa depresión me descuidé, me veía demacrada, con ojeras, me salieron algunas canas, bajé excesivamente de peso y lo único que quería era estar llorando. No encontraba motivación alguna para hacer nada. Cosa que me dijeran, cosa que me hacía llorar. Ya no sabía cómo reirme como antes y eso me frustraba mucho. Me había acostumbrado a la amargura y tristeza ajena y la había adoptado. esa es la palabra: adopté un papel que a mi no me correspondía. Una amiga me dijo: “Tú no eras así, tú no estás vibrando eso, tú siempre estabas feliz y riéndote, hoy no eres esa Ale que yo recuerdo”.   Tenía toda la razón.

Después de 9 meses de estar lejos de este “ser humano”, de haber estado con 3 terapias, una de psicologìa, otra con un psiquiatra, otra con yoga trauma sensitivo, con 9 limpias (literal), un encuentro de trabajo, yoga como mi actividad física que me ayuda a controlar mi ansiedad, un tratamiento para poder dormir de nuevo, un retiro de ayahuasca, innumerables visitas a médicos para mejorar mi salud deteriorada, cursos semanales de budismo, procesos legales, un cambio absoluto de vida social, depuración de amistades, nuevos conocidos, y sobretodo muchos que se unieron a mi en este proceso de sanación, porque no todos están dispuestos a dar este acompañamiento con todo lo que conlleva… puedo decir que hoy me estoy empezando a gustar y querer.

Todo lo que él me decía era parte de él, no de mí. Él lo pensaba porque se comparaba conmigo, no porque yo fuera así. El que no sabía organizarse, el que no estaba a gusto con su corte de pelo, el que no tenía amigos que lo soportaran todo el tiempo, al que lo había dejado la ex, el que nunca iba a encontrar pareja porque él nunca se ha sentido merecedor de amor.. todo eso y muchas cosas más eran él. NO YO.

Que ya no me da pena cuando alguien me dice que me veo muy bien, que cuando me arreglo sí me gusta lo que veo, que cuando siento que estoy cansada, le hago caso a mi cuerpo y le bajo, que si recibo un piropo, doy las gracias y lo acepto, con esa necesidad de querer sentirme tanto física como anímicamente bien. Y sobretodo, que todo lo que D me dijo, absolutamente NADA era cierto. Cuando un sociópata narcisista se da cuenta de que la otra persona tiene lo que él quisiera ser, se dedica a apagar tu luz para él sentirse superior.  Antes todo el amor que le profesé, hoy se ha convertido en mera lástima. A pesar de todo lo mal vivido, lo amé como ni yo misma me quería y lo puse como prioridad como nunca me había puesto a mi… hasta ahora.

Le agradezco haya sido tan cabrón conmigo (no hay una forma más decente de describirlo) porque sólo así dejé de amarle y quererle. De otra forma yo hubiese seguido ahí, a su sombra, esperando el momento en el que él quisiera quererme aunque fuera solo por un ratito.

Hoy me quiero y me amo. Todo lo que he hecho es por esa razón. Porque dentro de mi siempre he sabido que quiero y merezco vivir algo mejor. Si no fuiste tú, alguien más lo valorará. Y si tampoco llega esa persona, no importa. No soy fea, ni por dentro ni por fuera, no sólo soy la chistosa y simpática de un grupo, soy mucho más que eso. Hoy estoy bien reestructurando y viviendo la vida que quiero. Todos los días los planeo yo, ya no los tiene que hacer nadie más por mi. Hoy me da gusto que me digan que me veo bien, que nunca se hubieran imaginado que pasé por una situación así. Me ha costado mucho y definitivamente no he terminado. Hay muchas cosas que seguir arreglando, no importa. Hoy soy más feliz que nunca y mi vida cambió completamente desde que me aparté de él.

La mejor medicina es quitarse demonios que trae uno encima y dejar que la luz entre, aceptar todo lo que venga, abrir los brazos y no tratar de cerrarlos. No hay que forzar nada, lo que debe de llegar, llega. Tanto lo “bueno” como lo “malo”, nos hace aprender para que lo “definitivo” llegue y sea valorado.

Hoy me gusta verme cuando sonrío, ya me estoy encontrando.

🙂

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Find what you love and let it kill you…

The thing is… I died alone. You killed me, yes. But you didn’t stay with me. You had other plans instead of loving and dying together. Why? You are too selfish, like your dad, you don’t know how to love and be loved. You only learned how to kill everything and everyone that is or was devoted to you. Why you didn’t see it? Why you wanted to kill me? Why you let me die without regret? Why you used me for growing up your ego instead of your love? Why you chose to be my executioner instead of my lover? Why didn’t you care?

Simplemente Gracias.

Les escribo para decirles que por fin estoy ya donde tengo que estar, de vuelta en mi casa.

Les quiero agradecer a todos los que se tomaron la molestia de escribirme ofreciéndome ayuda económica, dándome ánimos, preguntando si estaba bien… de verdad no saben lo que significó para mi ver la cantidad de muestras de cariño e interés que, sinceramente, no pensé que iba a ser tanto!

Han sido días muy complicados para mi, sobretodo emocionalmente. A muchos no pude contestarles porque de verdad, no tienen idea la cantidad de mensajes que he recibido. No fue por falta de interés.

Por lo pronto, tengo la obligación moral de avisarles que ya estoy de vuelta, y NO gracias al Consulado de México, que con tristeza vi que la seguridad de nuestra gente NO les importa.

Estoy “bien”, y lo escribo entre comillas porque aunque regresé, Diego me quitó muchas cosas en el camino: mi paz, mi autoestima, mi dignidad, mi seguridad, mi vida en México, me alejó de mi círculo social… y obviamente, se lavó las manos. Tiempo, no hay más.

Gracias a toda mis amistades en Los Angeles que, sin conocerme, me aceptaron y me brindaron toda la ayuda posible. Me dieron hasta de comer y por ustedes es que estoy de vuelta en mi casa. No tienen idea de lo que significan para mi., Flor, Nayeli, Chris, Krizia, mis dos Monis, Nini, Cindy, Alex, Agustino, Matias, Gloria, Sayde, Ana Ceci, Vero, Azenette, Lucero, Magaly, Mafer, Mario, Natalie, Norma, Inga, Vange, Carlita, Salma, Clara, Kurtis, Laura… si me falta alguien no me odien.

Y obviamente al DVC (Centro de Violencia Doméstica), no tengo idea qué hubiera hecho sin ustedes.

Y sobretodo, GRACIAS a Aline Fernández y Diego Cantú, porque me abrieron los ojos y me enseñaron que la envidia, el egoísmo, la cero empatía, el nulo respeto, el “qué dirán, la hipocresía y el utilizar a las personas (especialmente a sus hijos) es algo que JAMAS voy a volver a permitir en mi vida. Hoy puedo decir que si, la gente mala sí existe.

I Got Flowers Today.

I got flowers today.

It wasn’t my birthday or any other special day.

We had our first argument last night,

And he said a lot of cruel things that really hurt me.

I know he is sorry and didn’t mean the things he said.

Because he sent me flowers today.

I got flowers today.

It wasn’t our anniversay or any other special day.

Last night, he threw me into a wall and started to choke me.

It seemed like a nightmare.

I couldn’t believe it was real.

I woke up this morning sore and bruised all over.

I know he must be sorry.

Because he sent me flowers today.

I got flowers today.

And it wasn’t Mother’s Day ir any other special day.

Last night, he beat me up again.

And it was much worse than all the other times.

If I leave him, what will I do?

How will I take care of my kids?

What about money?

I’m afraid of him and scared to leave.

But I know he must be sorry.

Because he sent me flowers today.

I got flowers today.

Today was a very special day.

It was the day of my funeral.

Last night, he finally killed me.

He beat me to death.

If only I had gathered enoigh courage

And strength to leave him,

I wouldd not have gotten flowers… today.

By Paulette Kelly

Lo que una va permitiendo porque pierde la noción de vivir, de tener miedo todo el tiempo, de complacer al otro por no “tener problemas o hacerlo enojar”, siempre pensando en que una es la culpable del comportamiento del otro. Unas abren los ojos, otras no.